LA INTIMIDAD DE LA BELLEZA
LOS PLIEGUES DE LO BELLO
BELLEZA ÍNTIMA
INTERSTICIOS DE LO BELLO

La belleza es una categoría artística que ha definido el arte desde sus comienzos. Pensar desde y con lo bello sitúa al artista en un espacio de pensamiento con una base sólida y equilibrada. Lo bello también es el polo opuesto que balancea la idea de lo siniestro; es una construcción de espacio fantástico que nos remite a un ideal que deseamos alcanzar.

Todo lo que nos parece bello remite a lo que nuestro inconsciente considera como un cuerpo presente en un ideal que se presenta de manera bastante abstracta. Los pensamientos son construcciones mentales que pueden, o no, llevarse a cabo, pero existen en nuestro imaginario a pesar de que, al final, no se efectivicen.

Diana Randazzo ha estado trabajando en su obra con varios conceptos enmarcados en esta línea de pensamiento, además de la idea de belleza. Ciertos eslabones filosóficos zen la han mantenido reflexionando mediante el lenguaje artístico.

En esta ocasión, la artista elige una obra con forma de libro; son objetos de cierta neutralidad que poseen un título bastante afable: "Honrar la belleza". La resultante de sus investigaciones son varios volúmenes que remiten a algunos colores del círculo cromático.

Cada uno de estos libros, similares a biblioratos, es de un blanco estricto y lleva el nombre y apellido de la artista en su lomo, nombrándose a sí misma como protagonista del homenaje a la belleza. Al lado de su nombre, algunos de los colores de la paleta del círculo cromático acompañan el diseño de los mismos.

Aunque la construcción general de estos libros es austera y mínima, al encontrar en cada uno de ellos el nombre de la artista y la línea que lo acompaña de diferentes colores, nos adentramos en pensar que podrían llegar a tener en su interior múltiples incógnitas que, al revelarlas, nos sorprenderán.

Este homenaje que Randazzo elabora nos remite a uno de los conceptos primigenios de la estética tradicional. Los libros, los distintos colores, el título y el nombre y apellido de la artista son un complemento muy equilibrado. Dentro de cada uno de ellos se despliega un acordeón de fotografías intervenidas con collages y algún rastro de técnicas mixtas.

Cada color en el interior de los volúmenes muestra un círculo saturado del mismo pigmento insinuado en el exterior. Varias páginas repiten un óvalo de esa colorimetría con variaciones y detalles muy sutiles que lo acompañan.

El círculo es una de las figuras geométricas primigenias del dibujo y el arte. Randazzo lo construye en una suerte de espejo conceptual con la idea de belleza. Estos óvalos circulares también tienen reminiscencias a las meditaciones profundas, donde el alma penetra en estadios suspendidos perfectos, muchas veces coloreados de energía renovadora.

Por otro lado, unos rollos de papel estilo oriental se despliegan con intervenciones texturadas. Los colores y formas aquí son menos saturados, son rastros más corpóreos de lo terrenal. Son claros elementos del ecosistema: flores, ramas retorcidas, texturas posiblemente observadas en un hábitat o un bosque. Recordemos que la naturaleza es la belleza perfecta por excelencia. Por más que los artistas pretendan emularla, algunos muy efectivamente, siempre será de una belleza inigualable e irreproducible.

Otra vez la idea de hermosura, pero de lo natural. Aquella que es imposible de reproducir, la que nos excede, la que nos interpela, la que nos contiene.

Por otro lado, la artista construye varias metáforas relacionadas con lo íntimo. Los pliegues recónditos de un adentro con una historia personal develan recorridos de cierta simpleza emocional. Algunos paneles móviles similares a biombos con su parte superior curva muestran fragmentos de objetos en relación a planos neutros de color. Esta construcción visual ofrece al espectador la relación posible entre una intimidad de la mirada y la colorimetría en superficies mayores que las de los libros.

Que los objetos sean simples no determina que las metáforas lo sean, ya que la intimidad posee la virtud de la incógnita significante. Nunca podemos saber si la estructura visual que la artista ofrece al espectador para su análisis es, o no, un cuerpo conceptual complejo.

El arte es un mundo vibrante que muta hacia diferentes lugares. Los elementos elegidos detalladamente por los artistas dan cuenta de sus obsesiones primigenias y de las que van adquiriendo al correr de los años. Todas ellas se develan en metáforas significativas.

La intimidad de la belleza, los pliegues que ella misma construye por asociación explícita, es lo que determina esta puesta en escena de la artista. Estos intersticios son los que ponen de relieve que la metáfora del arte, cuando se deja escapar fuera del sujeto artista, muestra que todo es posible, sobre todo la belleza.

Marcela Römer

DIANA RANDAZZO //// www.dianarandazzo.com.ar / obra@dianarandazzo.com.ar / Rosario, Santa Fe, Argentina.